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Fotorreportero(Holguín 1981)

jueves, diciembre 28, 2006

Las Parrandas de Nochebuena en San Juan de los Remedios

Para terminar el 2006 y esperar un 2007 con muy buena onda este regalo de Camino por Cuba:

(…) “Los historiadores y costumbristas remedianos Facundo Ramos, en su libro Cosas de Remedios, Othon García Caturla, en sus Tradiciones Remedianas, y Carlos A. Martínez Fortún y Foyo, en el folleto Las Parrandas de Remedios, convienen en que la celebración de las Pascuas constituye la tradición más típica de Remedios, siendo imposible precisar la fecha en que comenzó, aunque el erudito remediano, ya fallecido, Emilio Ayala afirmaba que las parrandas tuvieron su inicio a mediados del siglo pasado y García de Caturla estima que el propio Ayala fue uno de los parranderos, allá por los a?os 1862 o 1864, pero que de las parrandas no se tienen noticias hasta el a?o 78.

(…) “?Cuándo y por qué nacieron las parrandas como complemento de las misas de aguinaldo? “Anunciadas estas últimas al público, como es costumbre hacerlo de otros actos religiosos, a toque de campana, llegó un momento en que los primitivos repiques se consideraron insuficientes para dar el aviso a toda la ciudad, o el ruido del campaneo a hora tan temprana provocó en algunos el irresistible deseo de aumentarlo.

"Grupos nutridos de muchachos -dice García Caturla-, de jóvenes, y muchos viejos divertidos, desde muy temprano andaban deambulando por las calles, haciendo ruido con todos los instrumentos que para ello tuvieran a mano, a fin de despertar al vecindario y recordarle la misa que se iba a celebrar". Los instrumentos ruidosos que utilizaban eran, especialmente, almireces, fotutos, matracas, güiros, pitos, gangarrias, latas, quijadas, rejas de arado, tamboras.

“El estrépito que ocasionaban llegó a alcanzar tales proporciones y a prolongarse durante tanto tiempo que impedía dormir a los vecinos. Formulada la queja ante el alcalde Joaquín Antonio Vigil, dictó un bando prohibiendo la salida de los parranderos hasta la hora en que comenzaba la misa, las cuatro de la ma?ana. Durante la celebración de aquella -agrega García Caturla- "los parranderos esperaban silenciosamente agrupados en los alrededores de la iglesia, para comenzar verdaderamente las parrandas una vez terminada aquella".

* Fragmento de “Las Parrandas de Nochebuena en San Juan de los Remedios” escrito para la revista Carteles en Febrero de 1944 por Emilio Roig de Leuchsenring, uno de los intelectuales más lucidos de la historia de Cuba. * Remedios es un municipio de la provincia de Villa Clara. Queda a unos 45 kilometros al norte de la ciudad de Santa Clara y es la octava villa fundada por los conquistadores espa?oles en la Isla. * Las fotos son tomadas en las parrandas del 2006. *Este trabajo fue hecho para la sección EN FOCO de la revista digital La jiribilla.

lunes, noviembre 13, 2006

Exposición Personal

(En portada: La mirada de Pablo)
*Tomo por asalto mi propio espacio y armo una expo personal dedicada a todos los amigos de Camino por Cuba. Bienvenidos:

Serie: BOTE/ANDO CUBA

Serie: CHE

Serie: EL MEJOR AMIGO DEL PERRO

viernes, noviembre 10, 2006

De tatuadores y tatuados

El artista, el tatuador como se le conoce comúnmente, se nota extenuado, hambriento. Él y su tatuado llevan varias horas en la faena. Unos camaradas están al tanto que no les falte nada: ponen pan en la boca al artista, evitan que su frente sude y conversan con el joven tatuado para que este olvide las dolencias provocadas por los seguidos pinchazos.

Por medio de una aguja, impregna tinta a la piel irritada del muchacho. Constante. Se escucha constante un ruido. Es similar al zumbido de un mosquito lo que un tanto amplificado. Es el motor de la maquinita de tatuar.

Son muchas las versiones que existen sobre el surgimiento de este arte. Comentan que un artista y científico de apellido Banks, quien navegó en la flota del Capitán Cook, describió en 1769 el proceso del tatuaje de la Polinesia. En el mundo antiguo el tatuaje de esa comarca fue el más elaborado artísticamente, los dibujos “eran embellecidos y renovados durante toda la vida del individuo hasta que cubrían su cuerpo entero.” Otras de las regiones de mayor fama, resulta ser Japón. “Durante el siglo XVIII este arte –comenta un artículo titulado “Tatuaje japonés” - se convirtió en una manía coleccionista entre las clases obreras, principalmente gracias al bestseller "Sukoden" cuyos personajes eran 108 marginales considerados como héroes por haberse rebelado contra la autoridad. Utagawa Kuniyoshi –autor del libro- hizo placas con imágenes de cada uno de los héroes tatuados. Hoy en día esas piezas son consideradas como una valiosa colección”. Muchos curiosos rodean el sitio. Siguen paso a paso esta manifestación que toma como soporte el cuerpo humano y como museo cada sitio por donde marchen los due?os de los tatuajes. Sin dudas son infinitas las expresiones. “Concibo mi labor como un arte –cuenta el tatuador-, las imágenes se manifiestan en los cuerpos, se integran a cada persona de por vida.” Aquí cada obra parece ser única. De ahí la inspiración y el empe?o. Cuando surgió la fotografía muchos replicaron que era solo técnica y nada de arte por el mero hecho de que por medio de una cámara “se copiaba la realidad”. Del tatuaje realizan similares aseveraciones, en tanto las prácticas más comunes residen en que el cliente escoge de un catálogo un dise?o que luego el tatuador copia sobre la piel. Por supuesto que hay de todo en la vi?a del se?or. Empero, retomo lo dicho alguna vez por el virtuoso del piano cubano Frank Fernández en cuanto a las categorías de la música y que encaja como anillo al dedo en toda materia creativa: “la música es para mí una sola: mala o buena.” Y claro está, hay tatuajes donde la estética y lo creativo se han ido de vacaciones. Sin embargo existen verdaderos artistas que llegan a concebir con profesionalidad su obra. Es increíble como tienen en cuenta cada trazo, color, textura de la piel y hasta formación de los músculos al materializar sus ideas. Se lee en el artículo ya citado: “El tatuaje japonés posee fama mundial por su nivel artístico y se caracteriza por un dise?o integral y la sofisticación de las técnicas de dibujo. Tradicionalmente se hacía a mano, por medio de una estaca de madera a la que, de acuerdo con la intensidad del color y el dise?o, se le a?adían hasta una docena de agujas. Mientras se estiraba la piel con una mano se golpeteaba rítmicamente el área a tatuar con la otra. Con el método tradicional un traje de cuerpo entero costaría algunos millones de yens y varios a?os”. Se conoce que esta práctica, por lo “vistoso y virtuoso” de su terminado, fue traída por los marineros de ese territorio nipón al mundo occidental. El tatuaje es también una agresión a la piel y si no se toman con sumo extremo los cuidados pueden aparecer severas infecciones.

El artista acude: “si un tatuaje se hace con higiene y los pigmentos convenientes, no tiene por qué terminar en una lesión”. Reparo en su medio: guantes en las manos de trabajo. Nylon esterilizante en toda la mesa, en los pomos de agua, de tinta y además en cada utensilio. El artista pincha por última vez “?Ya está!”.

* Este trabajo fue hecho para la publicación: ESQUIFE

viernes, noviembre 03, 2006

Aplausos para esos brazos

(La protagonista es una sola foto) En la tarde del 17 de noviembre de 2005 Fidel estuvo en la Universidad de La Habana con motivo del Día del Estudiante y los sesenta a?os de su ingreso a La Colina. El acto tuvo lugar en el Aula Magna. Dentro del histórico recinto lo esperaban antiguos compa?eros de estudios y de lucha, personalidades de la cultura cubana, dirigentes del gobierno cubano y el Partido Comunista de Cuba así como una representación de estudiantes universitarios. Afuera del histórico recinto el suceso de mi instantánea. En una esquina de la Plaza Cadenas de la universidad, cientos de jóvenes se agruparon para ver el acto por medio de una se?al de luz reflejada contra una gran pantalla. Caían las seis. Para dar inicio al acto se escucharon las campanadas de la répicla de aquella campana del ingenio La Demajagua que en 1868 sonó para llamar, no al corte de ca?a, sino a la insurreción nacional. En la plaza solo se escuchaba el audio. La imagen se dispersaba antes de llegar a su destino entre la luz que aun le quedaba a la tarde. Fue entonces cuando aparecieron dos brazos sosteniendo un peque?o cartel e interceptando la se?al televisiva. Apareció la efigie del Comandante y se fundió con su voz. Aplausos para Fidel. Aplausos para esos brazos. Y fueron rotando por espacio de un buen tiempo los brazos: hasta que la negritud copo la noche y la imagen gigante asaltó la pantalla. Fue una velada histórica. Fue en ese discurso en que arrojó aquellas preguntas: "?Puede ser o no irreversible un proceso revolucionario? ?Cuáles serían las ideas o el grado de conciencia que harían imposible la reversión de un proceso revolucionario?”

lunes, octubre 02, 2006

El danzón, ritmo suave y sabrosón

En el Liceo de la provincia de Matanzas, durante los festejos por la llegada del a?o 1879, un mulato llamado Miguel Failde estrenó una forma musical que alteró la adrenalina de los asiduos a salones de bailes de la época: el danzón. Este ritmo, debido a su alta expresión de identidad nacional, se convirtió en el Baile Nacional de Cuba allá por los a?os veinte de mil novecientos. Fueron tiempos en que trataban de imponer a nuestra cultura estilos estadounidenses. Hoy en Cuba, a más de cien a?os del suceso, el danzón no es lo que pudiéramos llamar una práctica multitudinaria. Y por supuesto, tampoco figura entre los compases admitidos por la mayoría de los jóvenes cubanos. Sin embargo no faltan quienes insisten en demostrar que el danzón es “para siempre”. Así lo exponen los protagonistas de este fotorreportaje, un grupo de abuelas y abuelos que se reúnen en una casona habanera en las tardes de los miércoles para tirar, al compás de un buen danzón, un pasillito. De esta forma se agolpan los a?os mozos, están desde los que reafirman sus condiciones de buenos bailadores hasta los especialistas en distinguidos piropos. Un abuelo me comenta: “oiga joven, como se baila bien de verdad el danzón es manteniendo la elegancia, bien apretadito y sin salirse de una baldosa. Se lo digo yo que llevo en esto 46 a?os”. Entonces rapta a una joven cercana a él y muestra cómo se hace mientras me regala una carcajada para la foto. El danzón, en su forma danzaría, surge al mezclarse los bailes de salón con los influjos ya mestizos del son. Las características de este nuevo baile fueron: una “mayor libertad expresiva asentada en lo coreográfico, en el tiempo de baile y en la pareja enlazada con evidentes influjos afroides en su ritmo”. Y debido a las amplitudes de esos rasgos se le empezó a llamar danzón. Algunos manuales de danzas folklóricas emiten que el baile del danzón se constituye de tres etapas que no necesariamente tienen un orden secuencial. En la primera se baila en un tempo lento y cuidando mucho el estilo, mientras los movimientos crean cuadros en el piso a ritmo de tres tiempos. En la segunda etapa todos aplauden la orquesta al tiempo en que las mujeres lucen sus tradicionales abanicos y los hombres se acomodan el “bulto”. Ya en el final de la pieza se baila más rápido, a ritmo del son cubano. La curiosidad de mi lente no deja escapar la esencia de las viejas costumbres: Entre estas parejas no faltan los abanicos (el calor en todas las épocas siempre fue tremendo), el baile muy pegado, con un gran estilo afianzado por el vestuario y una velocidad sensual. En su forma musical inicial consta de una introducción, parte de clarinete, entrada repetida y trío de metales. Este formato corresponde a la orquesta de viento, integrada por cornetín, trombón de pistones, figle, dos clarinetes, dos violines, contrabajo, timbales y güiro. Por supuesto, con el paso del tiempo y en una tierra como la nuestra donde son acaudalados los manantiales de la música, el género se ha desarrollado en diferentes aristas. Ya desde los mismos inicios de la década del setenta del siglo XIX el propio Failde, cornetista y director de la orquesta típica de viento de la Atenas de Cuba, estaba experimentando con diversos géneros musicales. Cuentan que adaptó, en un tema por encargo, la contradanza al compás de la habanera. ?Caramba ni el danzón escapó al ajiaco del cual habló Don Fernando Ortiz! “Es más que ritmo bailable, - escribió en un artículo Jesús de León, un empedernido danzonero azteca- es un estilo que mezcla la música y el sentir de tres continentes: de Europa proviene el antecesor, una práctica burguesa en un intento por imitar el baile cortesano; en América tuvo su asentamiento y evolucionó a lo largo de los a?os, y de África es el ritmo, la clave y la sensualidad”. Resulta asombroso el impacto que cada pieza produce entre los presentes. Dan ganas de soltar la cámara fotográfica y convidar a una de estas abuelas. Con razón en otros países como México, Puerto Rico y República Dominicana, el género se ha desarrollado con tanta fuerza que, hasta podría decirse, es de dominio popular. Todos los que pasan por la calle quedan absortos por la escena. Les asombra quizás la ligereza de estos abuelos. La edad promedio de los asistentes al baile debe ser de unos sesenta y pico de a?os. A la verdad que puede resultarles extra?o, anacrónico tal vez, este ritmo con unas frases melódicas nada aburridas a esos que se embullen en tanto reguetón. No aguanto más. A un lado mi papel de fotorreportero por un rato. Me sumo al baile. Voy detrás de esa composición que ahora suena: “Hasta la Reina Isabel baila el danzón, porque es un ritmo suave y sabrosón”.

viernes, agosto 25, 2006

Liuba, mágico sentimiento

Sólo creo en la canción que nace de una vez,
que tiene un parto auténtico.
Liuba María Hevía
Ella estaba sentada en primera fila, a pocas butacas de mí. Vestía muy elegante y brindaba, sin dudas, la mejor de sus sonrisas a todo el que se le acercaba a saludarla, tomarle fotos o pedirle un autógrafo. Eso fue minutos antes de comenzar un concierto del trovador Frank Delgado.
Liuba María Hevia es igual de hermosa en vivo que en sus canciones, en sus clips o como mu?equito en raudo vuelo capitaneando el despertar del día. Eso se los aseguro.
La amabilidad con que trataba a todos aquella noche fue el aliciente para abordarla y comentarle mis impresiones sobre su disco Ángel y habanera y sobre un extraordinario dúo que hizo hace algunos a?os con el canario Pedro Guerra de un tema suyo ya antológico: El amor vino con su universo, / de manzanilla, ciruela y río, / fuiste escribiendo la vida toda, / la vida toda en el canto mío.
También aproveché para comprometerla a participar en un trabajo sobre música infantil. Son colosales los esfuerzos que hacen los creadores de música para ni?os en tiempos donde adolece la difusión de canciones infantiles. Para colmo, son cada vez más los adultos que encuentran normal la imposición a los infantes sus gustos musicales.Liuba aceptó complacida mi propuesta. Días después respondió mi breve cuestionario:
?Cuáles eran las canciones que cantaba de nina?
“Recuerdo unas cuantas, pero de ellas, unas muy especialmente: Mi gatico vinagrito, la versión de la propia Teresita Fernández; La muneca fea y Di por qué, ambas del mexicano Gabilondo Soler. Claro que el nombre de los autores lo averigüe siendo casi una adolescente, pero te puedo asegurar es que hoy fuera otra persona si no me hubiese enamorado de esas canciones”.

?Qué la seduce para componer canciones infantiles? “Realmente no me considero compositora de canciones para ni?os, aunque de hecho lo he sido de alguna manera. Tengo algunas canciones que expresan un deslumbramiento por el mundo de la infancia, pero no fueron concebidas para ni?os. Tengo otras que sí, que son para y desde la infancia, por ejemplo Estela, granito de Canela, Caracolillo de coral y Travesía Mágica, o como se conoce, La calabacita. “Te explico mejor: esas tres canciones quedaron inconclusas, su coautora Ada Elba Pérez desafortunadamente falleció a los 30 a?os y dejó esos y otros motivos grabados. Yo tuve la oportunidad y el privilegio de concluir un sue?o del que me sentía parte.“Adita escribía estas canciones para que yo las cantara, las escribía pensando en mi voz y mi manera de expresar las cosas. Ella, ni?a sensible que tocaba la guitarra y el piano, es la autora de la letra y la música de todas las otras bellas canciones que componen mi repertorio para ni?os: El trencito..., Ana la campana, El vendedor de asombro, El Cangrejo Alejo, El despertar y otras.”

?Por qué en Cuba se editan pocos discos de música infantil? “Lamentablemente en Cuba como en diversos sitios del mundo el trabajo para ni?os, ya sea teatro, música o danza, es considerado un arte menor.Es increíble pero es así. Son muy pocos los sitios donde los artistas o las empresas discográficas apuestan por el trabajo para ni?os. Muchos compositores -a veces excelentes en otros géneros- han incursionado en la canción infantil, pero no todos pueden felizmente lograrlo. Aparecen diminutivos tontos e innecesarios, recursos huecos que los ni?os detectan enseguida y desechan espontáneamente. Por eso pienso no solo en la importancia de la difusión del trabajo para ni?os, sino también en la calidad de lo que se difunde.”

?Por qué si la canción infantil es poco remunerada sigue apostando por ella? “Porque cuando se ama no importa el riesgo que se corre y porque además no hay esfuerzo comparable con el placer INMENSO que se siente ante la sonrisa, el abrazo o el cari?o de un ni?o.”

jueves, junio 01, 2006

El mundo de Gallo

A Emilia, por la grandeza y la suerte de la compa?ía.
Héctor Pascual Gallo Portieles es uno de esos personajes en peligro de extinción. Querido y admirado por todos los que le conocen, es tan legendario y auténtico como los ya desaparecidos Bigote de gato y El caballero de París.

?Sus particularidades o haza?as? Para un mejor entendimiento las divido en espirituales y tangibles. En esencia la primera: demostrar que nunca es tarde para comenzar una nueva, fructífera y feliz vida teniendo como aliados un buen amor y a los afectos. La segunda: lograr hacer cosmopolita parte de una geografía donde antiestéticos edificios caracterizan una aburrida arquitectura: Micro X, un barrio del municipio de Alamar, al este de la Ciudad de La Habana.
En sí este hombre de blanca barba y larga melena (del que casi juraría copió Papá Noel), con bastón decorado con huesos y colmillos, que usa collares y pulsos; ha hecho que en su hogar los objetos inservibles devengan obras de arte e ingenio. El lo llama ''El mundo de Gallo'' y es en sí un conjunto de piezas que cubren las paredes interiores de su peque?o apartamento y el jardín de su edificio 11C, al que llama “Jardín de los afectos”.
Muchos a?os antes de materializar su mundo Gallo fue barbero, diplomático y periodista. A finales de los ochenta, le llegó la hora del retiró laboral y fue entonces que pasó a vivir en Alamar. Hoy, a sus 82 a?os de edad se autodefine como: “barbero de oficio, periodista de profesión, so?ador por naturaleza y optimista por convicción”.

La génesis de la historia del “Mundo de Gallo” es contemporánea con la del Periodo Especial. La escasez en los a?os noventa principiaba en el diario de los cubanos y muchos remplazaron las plantas ornamentales por cultivos varios. Mientras, Gallo limpiaba todo tipo de basura tirada por inconscientes en el jardín de su edificio y fue dándole forma alguna chatarra, alambre o pedazo de puerta para plantarlo allí.
“En esa época algunos sembraban para alimentar el estomago y yo sembraba para alimentar el espíritu”, dice con orgullo. Hay que aclarar que Don Gallo siempre llevó el Quijote en su alma. Cuenta la mayor de sus nietas que un día, por el tiempo en que su abuelo cumplía misiones diplomáticas en Kampuchea, este se apareció cabalgando un elefante en la casa donde vivían. Entonces hizo que Emilia, su esposa, subiera al techo del garaje para montar el animal. Así, de película, como un sui géneris cowboy al rescate de su amada. Pero sus benditas “locuras” en Micro X iniciaron exactamente en 1990. Hoy, dentro de su hogar por ejemplo, ya exhibe el millar de piezas que cubren las paredes, puertas y parte del techo. Los materiales y equipos hogare?os se confunden con relojes de muchas épocas, rocas de lugares recónditos, fotos, botas, sandalias, tarros, caracoles, sombreros, troncos, ármas de fuego del siglo XIX, máquinas fotográficas viejas, teléfonos, placas de autos, cuadros de grandes pintores cubanos…

Tiene obras sorprendentes como unas que mutan en figuras casi humanas las cuales trasmiten al visitante todo el empe?o y perspicacia de su progenitor. Por más increíble que pueda parecer y lejos de cualquier imagen que pueda este fotorreportero trasmitir, sus invenciones están bien organizadas y cada una cuenta con su historia. En el Jardín, sorprenden desde una motocicleta que solo tiene dos piezas de un verdadero ciclo motor y una escalera con mu?ecas colocadas en sus pelda?os que ningún ciclón ha podido tumbar hasta un grupo de máquinas contadoras rusas que sin dudas clasifican como verdaderas piezas museables. Sobre la motocicleta, una de las primeras obras del Jardín, confiesa: “Cuando joven siempre quise tener una, así que me dispuse ahorrar el dinero y cuando ya lo tenía completo le subieron el precio. Al final nunca pude tener aquella motocicleta y ahora ya tu ves, yo mismo me la he construido”. Entonces me cuenta que a veces convida a su dama a dar una vuelta en ella; lo que Emilia afirma con un gui?o muy pícaro. También está la tumba de Enrique Nú?ez Rodríguez. Sin embargo el escritor cubano nunca estuvo en el Jardín, tampoco su cuerpo descansa allí. Solo hay suyas unas cenizas de cigarros. Dice Gallo: “él supo que yo tenía entre las piezas del Jardín algunas tumbas. En aquel momento Nú?ez Rodríguez me pidió que le dejara un espacio y me mandó las cenizas de unos cigarros que había fumado. Así lo hice, cumpliendo la voluntad de un amigo.”

Porque entre tantas leyendas tejidas sobre Hector Gallo hay una que reza sobre la cantidad de esposas a las que ha enterrado. Entonces él, aprovechó el chisme y construyó las tumbas. Más…luego del mito Gallo aclara que siempre ha estado al lado de Emilia, su verdadera musa, su Dulcinea (?de Alamar?), la que lo peina antes de salir; esa mujer siempre hermosa con la que ha compartido seis décadas entre “amoríos, noviazgo y matrimonio”. Emilia merece párrafo aparte en esta historia.

En mi -quizás atrevida- opinión, ella es la inspiración y la grandeza del Mundo de Gallo. Y lo noto por ejemplo cuando él la mima o cuando ella escucha con orgullo los cuentos de su amado para un nuevo visitante. Esos cuentos que debe haber escuchado en incontables ocasiones, pero que la sorprenden como si los oyera por primera vez. La relación de Don Gallo y Do?a Emilia es sin dudas uno de los atractivos más fuertes de este lugar.

El Jardín de los afectos también atesora poco más de 200 refranes y Gallificasiones, o sea sus ocurrencias escritas a “partir de refranes y frases ya existentes”. El soporte para escribir no es problema lo mismo en pedazos de latón que en pantallas de TV, cualquier material soporta la filosofías de este hombre.
Gallo define su obra como “popular y espontánea” y le ha valido entre otros reconocimientos, el premio Artista del Barrio otorgado por la Coordinación Nacional de los Comites de defensa de l?a Revolución(CDR). Fue hermanado también por el Consejo de Extremadura, Espa?a, por donde anda ahora en compa?ía de Emilia y con motivo de la presentación de un libro y una multimedia dedicados a su obra.

En 16 a?os que lleva de creado este sitio ha recibido la visita de miles de personas de todo el mundo. Muchos llegan por casualidad y sorprendidos piensan que hasta es un espejismo. Y no es de extra?ar luego de andar bajo el sol por las monótonas calles de ese barrio. Por medio de este fotorreportaje solo preciso brindar un acercamiento a la personalidad amada de un hombre y su mundo.

Título: Manos de un Gallo (detalle)